El capítulo 569 de La Promesa llega con un vendaval emocional que sacude los cimientos del palacio. Catalina se enfrenta a una decisión trascendental, una tragedia marca el destino de Curro y nuevas esperanzas comienzan a vislumbrarse entre las sombras.
La tensión se instala desde el amanecer. Catalina, sumida en sus propios conflictos internos y la presión del legado familiar, recibe una inesperada propuesta de matrimonio por parte de Adriano. Él, esperanzado y vulnerable, le declara su amor y le pide que se case con él. Pero Catalina, con serenidad y determinación, rechaza la petición sin titubeos. Le deja claro que no desea ataduras nacidas del pasado ni afectos que puedan confundirse con compasión. “No necesito que nadie me salve”, le dice, cortando de raíz cualquier ilusión romántica. Su negativa deja a Adriano abatido, incapaz de responder más que con una aceptación dolorosa: la Catalina que conoció ya no existe, y los tiempos han cambiado.
Mientras tanto, María Fernández vive sus propias horas de angustia. Su puesto como doncella pende de un hilo y cada rincón de la casa le recuerda que podría ser despedida en cualquier momento. Sus amigos, Lope y Teresa, intentan apoyarla, ideando un plan para acudir al padre Samuel, con la esperanza de que su influencia pueda detener el despido. La idea, aunque arriesgada, se convierte en su única esperanza. María, devastada, acepta con un hilo de fe que aún le queda.
Pero el drama no se detiene ahí. Curro, cada vez más obsesionado con la muerte de Jana y convencido de que algo oscuro se oculta tras el suceso, termina envuelto en una trampa tejida por Leocadia. Obligado a colaborar en un picnic en los jardines por órdenes de la nueva señora del palacio, Curro reprime su rabia. Sin embargo, lo que parecía un evento social inofensivo se transforma en tragedia cuando sufre un brutal accidente con uno de los caballos. Lo que debía ser una tarde de apariencias y refinamiento se torna en horror y confusión. La escena paraliza a todos, y la sospecha sobre Leocadia empieza a calar más hondo entre los muros de La Promesa.
En paralelo, Alonso continúa desmoronándose en la soledad. La ausencia de Cruz y de Manuel lo consume. Pero justo cuando parece rendirse, un mensajero llega con una carta que cambia todo. Al parecer, alguien ha visto a Manuel en un pueblo cercano. No solo eso: podría haber dejado un mensaje para su padre. Esa información devuelve a Alonso una chispa de esperanza y lo impulsa a salir en busca de su hijo.
Y en las sombras, una mentira entre López Vera y Antoñito comienza a tambalearse. Si sale a la luz, las consecuencias podrían ser devastadoras para todos los involucrados.
Un capítulo lleno de decisiones drásticas, secretos que amenazan con estallar y tragedias que podrían marcar el futuro. En La Promesa, el caos avanza… y nadie saldrá ileso.