Un nuevo giro oscuro se cierne sobre La Promesa, y esta vez, la tragedia no es simbólica: Curro ha estado a punto de perder la vida en un aparente “accidente” que pronto deja de parecer fortuito. Lo que comenzó como un simple picnic acaba revelándose como la escena de un intento de asesinato cuidadosamente orquestado, sacudiendo los cimientos del palacio.
Todo comienza con una revelación que hiela la sangre: las cinchas del caballo de Curro fueron cortadas a propósito. El joven mozo de cuadras, al revisar la montura, descubre los cortes limpios que no dejan lugar a dudas. Inmediatamente, la noticia se propaga como un incendio por los pasillos de La Promesa, desatando pánico, teorías y muchas miradas de sospecha. ¿Quién querría eliminar a Curro? ¿Y por qué ahora?
Mientras tanto, el regreso inesperado de Manuel añade más tensión al drama. Cansado, sucio y con la conciencia cargada, vuelve al palacio justo cuando Curro lucha por su vida. Su encuentro con él en la habitación es tan tierno como desgarrador: entre disculpas, culpas pasadas y lágrimas silenciosas, Manuel promete enmendar sus errores… si Curro sobrevive.
Al mismo tiempo, Catalina vuelve a rechazar la propuesta matrimonial de Adriano, esta vez con más firmeza que nunca. Entre secretos y heridas mal cerradas, la joven se niega a aceptar un compromiso que no desea, y deja claro que no permitirá que nadie decida por ella.
Pero no es la única que se enfrenta a decisiones difíciles: Petra cumple su amenaza y despide sin piedad a María Fernández, provocando indignación entre los criados. Aunque Teresa y Lope intentan consolarla, la salida de María representa una pérdida dolorosa y simboliza cómo la casa se está volviendo cada vez más sombría bajo el dominio de Petra y Leocadia.
Por otro lado, el secreto sobre Antoñito ya no puede mantenerse oculto. Vera y Lope confiesan a Rómulo que han mantenido al muchacho escondido todo este tiempo, lo que podría desencadenar otra tormenta si Simona o, peor aún, Petra se enteran antes de tiempo.
Y mientras la noche cae sobre La Promesa, el ambiente se vuelve más denso. Alguien merodea en las sombras con un objeto metálico en mano, quizás dispuesto a acabar lo que comenzó en aquel fatídico picnic. El palacio entero se sumerge en una vigilia cargada de sospechas y silencios.
Curro mejora apenas un poco, pero su recuperación será larga y dolorosa. La única certeza que reina en La Promesa es que alguien intentó matarlo… y que el culpable aún camina libre entre ellos. Con cada paso, cada conversación y cada gesto oculto, el misterio se enreda más.
¿Podrá Manuel encontrar la verdad? ¿Sobrevivirá Curro lo suficiente como para contarla? ¿Y quién caerá en la próxima jugada de este peligroso juego de traiciones? El próximo capítulo promete no respuestas… sino nuevas y oscuras preguntas.