En este capítulo, Marta finalmente enfrenta a María de manera directa, cansada de las manipulaciones y los juegos emocionales que ha estado soportando durante tanto tiempo. Con firmeza y desdén, le dice a María que detenga su falsa fachada de amor y que guarde sus falsas muestras de cariño para alguien más, específicamente para Begoña. Marta, agotada por las mentiras y la hipocresía de María, le lanza estas palabras con total desprecio, dejando claro que no cree ni una palabra de lo que María le ha mostrado hasta ahora.
La tensión alcanza su punto máximo cuando Marta revela que ha estado observando las actitudes y comportamientos de María durante mucho tiempo y ha descubierto la verdad detrás de su aparente afecto. En un giro inesperado, Marta desmantela la imagen que María había construido de sí misma como una persona amorosa y sincera, dejándola expuesta ante sus propios engaños. Este momento es un punto de inflexión en la trama, ya que Marta ya no está dispuesta a ser una víctima de las manipulaciones de María.
Por otro lado, María, sorprendida por la confrontación, intenta justificarse, pero su incapacidad para dar explicaciones sinceras solo empeora las cosas. Este enfrentamiento marca el final de cualquier intento de reconciliación entre las dos, y la relación que alguna vez fue cercana se desintegra por completo. A medida que el capítulo avanza, se deja entrever que, a partir de este momento, Marta se alejará definitivamente de María, cerrando este capítulo en su vida y abriendo la puerta a nuevas oportunidades y relaciones más auténticas.